Iglesia San Pedro Alcántara
La Iglesia de San Pedro de Alcántara, fue edificada en terrenos de propiedad de la Orden de San Francisco de Paula en 1818. El 30 de agosto de este año se celebró en el recién construido recinto sagrado la Santa Pastoral Visita del obispo Pedro Antonio de Trevilla. El 1 de octubre del mismo año, en agradecimiento por la construcción de la nueva iglesia, fray José Antonio Valenzuela pidió al prelado que pudieran poner el templo bajo la advocación de un santo franciscano con su mismo nombre: San Pedro Alcántara.
En la parte superior del Altar Mayor de la recién construida iglesia se colocó un enorme lienzo con la imagen del santo extremeño fundador de la orden alcantarina.
En principio fue una nave pequeña, sencilla abovedada, que se fue haciendo insuficiente a través de los años por el constante aumento de la población. Por este motivo en la década de 1950-60 se hizo una notable ampliación.
La portada de la iglesia se abre a una magnifica porticada formada por cinco arcos frontales y dos laterales, hechos de mampostería.
El campanario es del estilo conocido por espadaña. Tiene dos campanas, vulgarmente conocidas por “la chica” y “la gorda” y en la parte más elevada se encuentra el viejo campanil que estuvo en la torre de capilla de los frailes mínimos, a la que la gente da el apelativo de “Periquillo”.
Toro de Riaza y Piedra del Trueno
El toro de Riaza fue hallado el octubre de 1973 . Se trata de una escultura en forma de toro de “Arte ibérico». El descubrimiento de esta pieza arqueológica se debió a tres labradores, que realizaban un fondeo en su finca. El raro ejemplar esta realizado en piedra blanca, de grano fino, fácil de labrar, conocida con el nombre de “sepia”, y mide aproximadamente metro y cuarto de largo por unos 90 cm de alto, incluido el basamento. Aparece echado sobre sus cuatro patas, con la cola arqueada y pegada sobre el lomo. Fue donado al Museo Arqueológico de Córdoba, donde se encuentra actualmente.
En este emplazamiento geográfico también fue hallada la Piedra del Trueno, que por su forma y tamaño se piensa que este curioso ejemplar lítico era parte de vestigios prehistóricos que permanecieron largo tiempo sobre el territorio, hipótesis que tomo más auge al encontrarse el Toro de Riaza en las inmediaciones. Se piensa que esta roca debió ser un hito, o menhir, colocado junto al camino que recorrían las gentes para llevar sus difuntos al paraje de Riaza, donde le daban sepultura.




